Cuando pensamos en buceo, a menudo nos centramos en el equipo: el traje, las aletas, la botella, el regulador… Pero lo que muchos no saben es que el cuerpo humano, por sí solo, está preparado para hacer cosas sorprendentes bajo el agua. De hecho, compartimos reflejos fisiológicos con mamíferos marinos como focas y ballenas, herencia…
